Mayo 13

Ejes

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

El eje es otra de esas palabras que nos articula la vida: eje del mal, eje del cambio, eje franco alemán, de la acción de gobierno, de la trama…. Ojo al dato: la vida está llena de ejes.

Todos tenemos un eje personal, ya sea un ideal, una pareja, una ambición, un trabajo…que nos mantiene en un movimiento circular perpetuo alrededor de él y que si desaparece o se rompe nos deja descoyuntados.

En las familias también suele haber un/a eje sobre el que giran los demás miembros y que cuando falta, todo el grupo estalla despedido por una incontenible fuerza centrífuga.

Las sociedades también se mueven alrededor de muchos ejes que no me atrevería a identificar porque normalmente, no es algo que uno elija sino que vienen dados y te obligan a girar alrededor de ellos absorbidos —en este caso— por una incontenible fuerza centrípeta.

Lo de la copla de: “porque no engraso los ejes me llaman abandonao” tiene mucho de cierto. Es verdad que muchas veces acabamos girando alrededor de un eje totalmente cochambroso que puede no gustar al público pero que a nosotros nos encanta, como nos gustan esas cosas viejas de las que cuesta tanto desprenderse o sustituir por más que estén desfasadas o fuera del mercado.

También es verdad que a veces vivir alrededor de un eje oxidado y no ser capaz de cambiarlo puede ser un infierno. Aquí es dónde se hace más necesaria la intervención de un profesional de la axiología que nos ayude con ello —para no acabar como el borracho dando vueltas alrededor de la farola buscando unas llaves que sabe que no están ahí—.

Hay ejes de desarrollo, como el que mi amigo Lamas llama la Galifornia, es decir, el eje Coruña-Vigo —aunque habría que revisar si este eje sigue tan engrasado como lo estaba hace unos años, o si tras la crisis del ladrillo se ha descuadrado hacia otros territorios —.

En muchos casos los ejes se forman de manera aleatoria o si acaso, sin saber muy bien cómo. Cuando se constituye un eje de este tipo se crea una especie de campo magnético que hace que los elementos afines vayan siendo atraídos a su órbita.

Viendo la prensa rosa en una de esas tardes inacabables de hospital, me encontré con un reportaje que hacía referencia a los llamados JESP: jóvenes empresarios sobradamente preparados. Bajo estas siglas y esa categorización se describía la vida de tipos tales como Colate Vallejo-Najera, Rafael Medina, Alejandro Agag, Javier Hidalgo, Álvaro Muñoz Escasi o Rosauro Baro. El elemento común a todos ellos era su titulación de “joven empresario”, aunque en la mayoría de ellos no se aclaraba bien a que tipo de empresa se dedicaban. Esto de los JEPS es un eufemismo tan borroso como el de los “asesores” –que últimamente también han proliferado de una forma alarmante—.

El caso es que documentándome sobre la vida y obras de estos individuos habituales de la farándula, de vida aparentemente desahogada y empresarios ellos de las noches de Cabiria, encontré otro elemento en común en todos ellos que es a lo que quería llegar: un eje.

Hay un eje de los JEPS identificados y de otros muchos elementos afines que orbitan alrededor del mismo pugnando por conseguir una órbita exclusiva que es el eje Marbella/Miami. No hay joven empresario de no se sabe bien qué, ni adinerado enmascarado, ni chanteurs du matin –cantamañanas en traducción libre—, que no frecuente el eje MM.

Cuando parece que la mayoría de los ejes han volado en pedazos, el eje MM está más engrasado que nunca. Cosas de las crisis. Así que no lo piensen más, busquen algún argumento, alguna habilidad, alguna empresa rarita, algún famoso/a disponible o algún desconocido que frecuente el mismo y entren en la órbita del eje MM que se vive de coña. Allí descubrirán el país de la risa ahogada en Moët-Chandom, del deportivo sin espuelas, de las tetas divinamente operadas, del yate-cagas, y de los Jepsitos haciendo negocios para sus empresas sin ERE. Váyanse, huyan de la hecatombe y dejen una nota escrita con carmín en el espejo: estoy en MM haciendo empresa. Acojonante para la que está cayendo.

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Abril 28

El perdón del Rey

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

La polémica desatada en los medios acerca de la caída del Rey durante su viaje a la engatada en Botswana y su posterior arrepentimiento público, me ha tenido muy entretenido. Lo que más me ha fascinado es comprobar cómo —ya a pie de barra de bar y tertulia de sobremesa— la polémica persistía con los mismos argumentos que se desgranaban en los medios de comunicación a según que tendencias.

Como los argumentos son básicamente ideológicos ocurre igual que con el fútbol o los toros en los que es imposible la objetividad. Los del Madrid siempre verán fallos e intenciones oscuras en los del Barça y viceversa; los antitaurinos nunca podrán ver lo que ven los taurófilos; y los republicanos nunca podrán dar un respiro a todo lo que huela a monárquico. Da igual que unos u otros lo hagan bien, lo hagan mal o no lo hagan. La discusión es por tanto inútil en la medida en que todas las demostraciones van a estar desarrolladas desde la creencia de la que se parta —las creencias no se tienen, en las creencias se vive—.

El espectro argumental que he podido recoger sobre el terreno es el siguiente:

A. Opina que un rey nunca debe pedir perdón ya que esa debilidad lo debilita y debilita a todos sus súbditos (monárquico autoritario).

B. Opina que la solicitud de perdón es otra babosada patética más, propia de un patán que no pinta nada (antimonárquico inmisericorde).

C. Opina que el Rey no tiene porqué dar cuenta de lo que hace en su vida privada y que quienes  lo critican harían lo mismo o aún  peor si pudieran (retóricos autorreferenciales).

D. Sostiene que es intolerable que el Rey se gaste el dinero de todos en cazar animales en extinción (demagógicos desinformados).

E. Afirma que la petición de perdón destaca la figura del Rey y demuestra que es un monarca del siglo XXI (monárquicos antropológicos).

F. Asegura que la súplica del Rey le enternece y que no tiene ningún inconveniente en perdonarlo porque el perdón engrandece a quien lo otorga (melifluos autocomplacientes).

G. Afirma rotundamente que esta es la gota que colma el vaso y que hay que acabar de una vez con una institución que avergüenza el país (republicanos despiadados).

H. Dice que le importa un pito quien sea quien se dedique a matar animales salvajes puesto que, quien a eso se dedica, merece todo su desprecio y ningún perdón (verdes y ecologetas vehementes).

Fuera de ideologías y desde el punto de vista de la pragmática de la comunicación humana —sin duda algo que han manejado muy bien sus asesores— el Rey no tenía muchas posibilidades de salir bien del atolladero. Se trataba de un juego de suma a cero, en el cual hagas lo que hagas pierdes: si no digo nada, mal y si doy explicaciones, peor. La única opción que podía rescatar algún mueble era la opción cero: “Me he equivocado, pido perdón y no volverá a ocurrir”.

Si el Rey no hubiera pedido perdón los B,D,G y H, habrían arreciado mucho más las críticas entrando en una escalada de descalificaciones e insultos que el monarca tendría que llevar colgados todo lo que le quedase de reinado. Los A, C, E y F, al contrario, les hubiera dado lo mismo y sus críticas hubieran sido dirigidas a quienes lo criticaban en una escalada semejante, que enrarecería aún más el clima social desatado.

Para los grupos detractores da igual que el Rey pida o no pida perdón, porque la cuestión no es si el Rey ha cometido un error, sino que la monarquía misma es un error, por lo tanto haga lo que haga será criticable.

Para los que apoyan al Rey  da igual que pida o no perdón porque todo es explicable tratándose  de la una institución como es la monarquía.

Pero lo verdaderamente importante del asunto no se jugaba en estos grupos enfrentados por su ideología sino en el grueso de la sociedad que no teniéndola, tiene más libertad de juicio. A esos súbditos iba encaminada la solicitud/jugada de perdón del Rey.

Y a esos súbditos fue a los que convenció —a tenor de las encuestas— y de los que obtuvo el perdón que solicitaba. Es una cuestión etológica: ningún animal ataca a quien le enseña la barriga.

O quizás sea aquello que afirmaba Beltor Brech en una de sus  obras : “Es un hombre muy valiente, no le importa mostrar lo débil que es”.

O el que muchos aún guardan  en la memoria muchas conductas admirables del monarca y se  untan con el ungüento del agradecimiento más que el de la misericordia.

Sea lo que fuere, el rey Juan Carlos jugó la partida de la forma menos mala posible.

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Abril 15

Divertículo mundo

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

A partir de la cuarentena todos tenemos el intestino sembrado de divertículos. Son una especie de pequeños globitos que se forman en la pared del colon y que normalmente permanecen mudos sirviendo únicamente de adorno en los hallazgos radiológicos rutinarios.

A veces no, a veces se ponen bravos y les da por inflamarse o lo que es aún peor, infectarse, produciendo un dolor y un malestar invalidante para quien los sufre.

Incluso pueden transformarse en sádicas bombitas que explotan invadiendo el resto del abdomen y llegan a comprometer la vida si les da por perforar las estructuras adyacentes, ya sea abdomen, vejiga o intestino delgado. Cuando esto ocurre de nada sirven la dieta y los antibióticos, hay que llamar a un buen cirujano que extirpe los casquillos y limpie la desfeita. Los divertículos, a pesar de su nombre, no tienen nada de divertidos.

En esas me veo hace meses, luchando por mantenerlos a raya hasta que no me ha quedado más remedio que llamar al cuchillero para que ponga fin a estos males.

Y es que estas miserias personales me han dado mucho que pensar en estos días en que el país se está convirtiendo —parafraseando al gran Rafael Azcona— en una suerte de “podrigorio nacional” .

La metáfora viene al pelo de la actualidad: una sociedad sembrada de divertículos humanos y burbujas de todo tipo que han permanecido silentes hasta que han empezado a explotar; y explotando han convertido al país en una especie de diverticulitis expansiva que día a día va extendiendo su infección por todos lados.

Podrigorio Matas, Chaves, Urdangarín, Conde Roa, Millet, fondos de reptiles, preferentes, trincasobres, abrepuertas, rompepactos, perroflautas borrocones, chupachollos, comesubvenciones, tragatodo y demás gérmenes han salido de la periferia para abrirse en avalancha a luz social.

Todo se contamina, duele y apesta. No hay rincón del tubo digestivo social al que no lleguen las huestes microbianas inyectadas por estas estructuras diverticulares humanas. Vivimos en un constante incremento de excrementos.

La postración febrosa en que nos encontramos como país producida por la infección de burbujas y divertículos no remite con antibióticos convencionales —ya se han ensayado todos y ninguno recupera al enfermo—. Es posible que los resultados de las últimas elecciones no fueran más que un grito desesperado del enfermo clamando por una cirugía de urgencia que corte y limpie todo el plastrón formado.

Aquí pasa igual que con los divertículos de verdad en Medicina, es imprescindible que sea un único galeno quien encare el proceso. Está más que comprobado el dicho de que un médico cura, dos dudan y tres muerte segura. Cuando un facultativo empieza a recortar, viene otro diciendo que por ahí no, que más abajo, que más arriba…luego aparece el figura extranjero que también opina y da sus directrices: corte hasta la bola, haga una derivación, póngale la bolsa en la tripa y luego ya veremos…Muerte segura amigos.

Y qué decir del personal auxiliar: que si yo no cojo esa vía, que si esto no entra en mi negociado, que si yo trabajo más horas, que si no me las pagan, que yo a la una me piro, que me pongo en huelga, que yo no limpio, que lo haga él que se cree muy listo, que yo no, que me contamino, que apártate tú que ya corto yo…. Muerte segura.

En el pabellón histórico Fernandez Latorre del Hospital Marítimo de Oza hay un quirófano de finales del siglo XIX expuesto como un excelente museo de lo que fue la práctica quirúrgica. En el frontal de la estancia, justo encima de la mesa de operaciones, se lee un lema pintado en letra gótica que reza: “Presente el enfermo cese la conversación, concéntrese la mirada, la dignidad del que sufre está sobre todo. Ayúdenos Dios”.

Pero claro, hablamos del siglo XIX, dónde sin tanto apoyo tecnológico las bases más elementales de la ciencia médica eran respetadas de forma sacramental. Hoy,  estamos en el mundo diverticular del XXI y aquí se dispone de  los últimos avances pero se ha  olvidado lo más elemental de  la ciencia médica y se ha sustituído el código ético por el código  penal.

Un enfermo, un cirujano  y los demás calladitos y prestos  para ayudar. Y ayúdenos Dios  que eso nunca viene mal por si  acaso.

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Abril 7

Emigrantes

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Hace pocos días conocíamos la penosa cifra de paro juvenil en nuestro país, que pasa del 50% de los jóvenes mayores de 18 años. Uno de cada dos parados en Europa es de nuestra tribu y casi doblamos el porcentaje de parados en relación con la eurozona. Cifras que —salvando las diferencias históricas— se pueden considerar semejantes a la de nuestra posguerra. No es de extrañar que como en aquel entonces, nuestra juventud y una gran parte de ciudadanos talludos recurran de nuevo a la diáspora emigratoria para salir adelante. Read the rest of this entry »

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Abril 1

Chapuzas

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Cuando surge algún desaguisado en casa —y desaguisados  hay siempre y en todos los negociados— se plantea la necesidad de llamar a algún operario, léase fontanero, carpintero, pintor, albañil, jardinero y demás oficios domésticos.

La expectativa del desembarco de cualquiera de ellos casi siempre produce una enorme desazón por múltiples motivos que van desde la falta de profesionalidad, hasta quedarse colgado por tiempo indefinido esperando la pieza, un material o el santo advenimiento.

En mi experiencia sobre el asunto y malos rollos aparte, he constatado algunas cuestiones que son un arcano impenetrable desde mi absoluta ignorancia sobre estos temas. No entiendo, por ejemplo, cómo estos profesionales de las chapuzas siempre están desbordados, con listas de espera mucho peores que las de la sanidad, no entiendo cómo con la actual penuria laboral que padecemos estos capataces no contratan más operarios en lugar de demorar los trabajos ad infinitum. Tampoco entiendo esta manía de no querer cobrarte al momento y diferir el pago sin ningún plazo ni explicación –antesala de un sablazo monumental pasadas unas semanas después de finalizado el trabajo—.

Es casi una empresa imposible conseguir que fijen un tiempo de ejecución o de inicio de la faena. No sé si esto no será una excelente estratagema para hacerte sentir deudo de un favor que acaba costando un riñón. Al final, cuando se dignan a venir, estás entregado y a merced de los tiempos y ritmos que marquen. ¡Y gracias!

Luego está el capítulo de los desplazamientos, que en muchos casos se facturan más caros que si de una carrera en limusina se tratara. ¿No existen tarifas oficiales para esto?

Tampoco hay ningún medio de saber si el señor operario es competente —cosa que sólo ocurre es este tipo de actividades— ni de pedir una carta de presentación o de trabajos previos realizados, ni  posibilidades de reclamar efectos colaterales bajo pena de que te dejen  más colgado aún que la avería que motivó su presencia en casa. ¿Tampoco hay legislación al respecto?

De la querencia por el cobro en negro ya ni hablamos. Algunas de las últimas chapuzas que he tenido que hacer en casa suponían casi el triple de costo si le exigía al operario una factura —eso si me daba ocasión a solicitarla—.

Para mí que los oficios de este tipo se han configurado en un auténtico “lobby de las chapuzas” en el que se ejecutan las tareas conforme a un protocolo previo de servicio no escrito pero ampliamente consensuado por los iniciados que se trasmite de maestros a peones. La borrosidad de los tiempos de inicio y ejecución, la variabilidad de precios, el cobro oscuro y retardado, la condición previa de tener que ser llamados un mínimo de tres veces hasta que acuden a resolver el problema o iniciar la obra —lo que elimina cualquier defensa previa y hace de su aparición una ansiada necesidad—, la imposibilidad de fijar un presupuesto cerrado —siempre surge algún imprevisto–. Y finalmente la “chapuzas conexión” existente en todo el territorio que determina que el pintor traiga al fontanero, el fontanero al jardinero, éste a albañil etc… sin otro aval más que la enorme fatiga que supone ponerte a buscarlos tú.

Esto de las chapuzas es una de las actividades que más indefensión produce en el afectado. Ni siquiera puedes consultar en el Google si lo que se hace, cómo se hace y con qué se hace es lo correcto.

En fín, que si tienen un operario de mano que toque todos los palos con rapidez y eficacia  rompiendo todos items del protocolo chapucero métanlo en formol y enciéndanle una vela los domingos.

No sabe lo que tienen.

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Marzo 10

Cuidadores

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

La esperanza de vida en las sociedades llamadas avanzadas supera los ochenta años. El aumento de la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer y otras  demencias es el precio que pagamos por esa longevidad.

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Marzo 4

Los tres mundos

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Es significativo cómo diferentes culturas y muchos grandes pensadores  han utilizado la imagen  metafórica de la existencia de tres mundos distintos para explicar la realidad.

La mirada científico filosófica del filósofo austríaco, nacionalizado inglés, Sir Karl R. Popper (1902-1994) ,divide al universo en tres “mundos”: el mundo uno, o mundo físico, que incluye la materia y la energía, el tiempo y el espacio incluidos nosotros mismos. El mundo dos, o mundo de la mente, se refiere a la conciencia y los procesos psíquicos. Finalmente, el mundo tres, o mundo de la cultura, incluye todos los productos de la creatividad del intelecto humano, atesorados en los genios en las bibliotecas, en la Red y otros medios de comunicación y almacenamiento. Aún cuando la raza humana desapareciera de la tierra, el mundo tres seguiría existiendo, al menos potencialmente, en estos registros.

La mirada espiritual del hinduismo explica tres mundos o Triokan: El espíritu del ser humano tiene dos moradas, este mundo y el mundo del más allá. Existe un tercer lugar de morada: la región del dormir y de los sueños. Descansando en esta zona fronteriza, el espíritu del hombre puede observar su morada en este mundo y en el más allá.

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Febrero 26

Momento ‘cachucha’

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Se me ocurrió llamar el martes a un amigo para ejercitar el noble arte de la cortesía -RAE: mostrar respeto, atención o afecto por alguien-, que tan denostada está en estos tiempos de individualismo feroz y descreimiento de valores. Read the rest of this entry »

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Febrero 20

Podas y recortes

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Esta época es temporada de poda. El proceso de podar es indispensable para incrementar el rendimiento de los árboles frutales, para obtener fustes más rectos y de mayor calidad en los bosques y para prevenir el riesgo de caída de ramas en el arbolado urbano. La poda es un proceso delicado porque si resulta excesiva puede comprometer la supervivencia del árbol o puede acabar matándolo si no se lleva a cabo de la forma correcta. Read the rest of this entry »

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Febrero 12

El ‘glamour’

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

La palabra es un anglicismo importado que ha cuajado en nuestro universo semántico. En su origen etimológico irlandés, hacía referencia a los individuos dotados para las letras. Según María Moliner glamour quiere decir encanto, atractivo —es decir, algo borroso, poco preciso—.

El glamour es algo parecido al swing, “al punto” en la cocina, al “ojo clínico” en medicina o a “la caída” en los tejidos. Son conceptos borrosos, que se perciben pero son imposibles de definir.

¿Qué quiere decir que algo o alguien tienen glamour? A bote pronto el glamour se asocia con el dinero, con  el lujo o con lo exclusivo. Pero ninguno de estos aspectos es condición imprescindible y necesaria  para ser glamuroso Read the rest of this entry »

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