Marzo 21

Silencios

Author: Luis Ferrer i Balsebre Category: General

Es cierto que del ruido se puede extraer la información que a uno más le interese, pero la verdad sólo se obtiene del silencio.

Para la meditación tántrica sin silencio no hay aliento; para el yoga y el budismo Zen sólo en el silencio se puede Ser. La mística cristiana hace del silencio de la oración un paso previo para encontrarse con Dios. Para Pascal, la salud mental es proporcional al tiempo que uno pueda permanecer sentado en una habitación, solo y en absoluto silencio.

Castilla del Pino describe todo un ensayo identificando diferentes tipos de silencios: defensivos, elaborativos, comunicativos, expresivos, agresivos… No es lo mismo el silencio del culpable que el de los amantes, como tampoco es lo mismo el silencio que otorga la respuesta que aquel que ofende desde la indiferencia. Nada tiene que ver el silencio del artista con el silencio del atormentado. Hay silencios apacibles y silencios muy ruidosos.

Los silencios pueden ser los pasajes más emotivos de las grandes composiciones musicales —algunos calderones de la novena de Beethoven o de las variaciones Goldberg son más sonoros que toda la melodía—. ECM, un exquisito sello de grabación tiene como lema: “la mejor música después del silencio”.

Hay silencios que exasperan y otros que tranquilizan; también hay gente que vive del ruido y otra —curas, putas o psiquiatras— a los que se paga por su silencio.

Ortega distinguía al hombre por su capacidad de ensimismamiento frente al resto de los animales que para sobrevivir tienen que estar permanentemente atentos al ambiente, es decir, enajenados.

El caso es que el silencio no es precisamente una de las señas distintivas de nuestra vida de urbanitas adiestrados, más bien vivimos dentro de un ruido que no cesa. Da igual, vayas a dónde vayas, siempre hay un ruido de fondo, un permanente muzak ambiental de televisores, equipos de música, alarmas, cantinelas de móviles, voceríos, bocinazos…toda una confabulación sonora para aniquilar el silencio. Los únicos minutos de silencio aprobados socialmente son los solidarios, los de los rostros cariacontecidos a las puertas de las _instituciones después de una desgracia.

Entro a comer el menú del día en un restaurante de barrio a hora tempranera —huyendo precisamente de las ruidosas horas punta— y el amable camarero del local me interpela: ¿Comerá solo?, ¿Quiere que le encienda el televisor? No, no lo haga —respondo desazonado— y con expresión compungida me espeta: Es que comer así, sin nadie en el local es tan frío…

No, si no estoy solo —contesto muy serio— estoy con el hombre que siempre va conmigo, usted ya sabe…Y encontré la fórmula perfecta para que me dejara comer tranquilo.

La mayoría de la tropa civilizada está perdiendo la capacidad de ensimismamiento y cada día vive más enajenada por que el silencio se está volviendo una cuestión de cultivo ecológico. Cada vez se sabe menos —sino se desconoce del todo— cómo suena el silencio y lo que es peor, cómo suena el nuestro. Conozco mucha gente a quien le asusta su silencio y necesita estar permanentemente distraída para evitar encontrarse con él —con ese gran desconocido que es uno mismo—. No es de extrañar que la patología psíquica que tiene que ver con la ansiedad —eso que llaman falta de autoestima— vaya en aumento, porque es difícil poder vivir tranquilo si el espejo en el que nos miramos refleja todo menos a nosotros mismos o si todo el ruido que nos invade viene de fuera. De esta manera nos reconocemos en lo ajeno pero sabemos poco de lo propio. Si no te “contemplas” y no te oyes —algo muy difícil sin estar en silencio—, es muy arduo cultivar eso que llaman autoestima.

Propongo que se declare un día nacional del silencio y que se instaure en los colegios y universidades el ejercicio del mismo como asignatura optativa —ahora que ya no se llevan los ejercicios espirituales y la procesión del silencio es cosa de turistas—.

Coger toda la palabrería que sitia nuestra intimidad junto con todo el ruido de fondo y construir una enorme hoguera de silencios.

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