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Ciano el de los electrodomésticos
17 Enero 2010

Por Emerenciano Cardeñoso Fernández

Nací en Paredes de Nava, en la provincia de Palencia, en una familia en la que mis padres, Salustio y Ángela, tuvieron otros siete hijos: Catalina, Salustiano, Mariano, Antolina, José Luis, Maribel y Angelines. Durante mi juventud estuve viniendo con mucha frecuencia a esta ciudad a casa de una tía mía que era monja en la Casa Cuna. En la actualidad, después de 55 años de residencia aquí, me considero totalmente coruñés a pesar de mi ascendencia palentina.
Cuando me instalé en la ciudad de forma definitiva me costó adaptarme, ya que no tenía amigos y mi tía me mandó a vivir a una pensión en la calle Sinagoga, por lo que no pude entablar amistades hasta que comencé a trabajar. Mi primer empleo fue en la ferretería de Torres y Sáez en el Cantón Pequeño, donde comencé como chaval de los recados para repartir herramientas por toda la ciudad y sus alrededores.
Al principio lo hacía a pie, pero después fue con uno de los primeros motocarros que hubo en la ciudad. En ese trabajo conocí a mis primeros amigos, que ya lo fueron para siempre, como Miguel, David Ramos, Victorino Herrero y Óscar Aldao, de quienes tengo buenos recuerdos de nuestros momentos de ocio, que solíamos pasar en bailes de la ciudad como el Finisterre o La Granja.

Emerenciano, entre dos compañeros de Torres y Sáez. / la opinión

Este último era en el que más se ligaba en mis tiempos, ya que era al que más acudían las chachas. Otro baile al que nos gustaba mucho ir era El Seijal, para lo que solíamos coger el tranvía Siboney que iba hasta Sada. Recuerdo que también íbamos en el autobús de A Nosa Terra, un Saurer de la época de la II Guerra Mundial al que le costaba subir las cuestas y que salía de la Dársena. Como lo más barato era ir en los bancos que llevaba en el techo, nos subíamos allí pese al frío y la lluvia que teníamos que soportar, de la que nos guarecíamos con una lona que tenían para que no se mojara la mercancía.
Los días festivos que no había baile recorríamos tanto por la mañana como por la tarde las calles de los vinos, que siempre estaban a tope, ya que muchas veces ni se podía andar por ellas. Los bares que más nos gustaban eran La Bombilla, el Siete Puertas, el Anduriña, el Otero y el Oasis, que estaba casi al lado del desaparecido cine Coruña.
Esa cafetería fue la primera en tener una máquina tocadiscos en la que además se veían imágenes relacionadas con las canciones, al estilo de los actuales videoclips, por lo que la gente, sobre todo los chavales, se agolpaba en la puerta y el escaparate de la cafetería para verlas. Otro lugar donde lo pasábamos muy bien era la Bolera Americana, donde jugábamos grandes partidas con diferentes grupos de amigos.
Los muchos años que pasé en Torres y Sáez me valieron mucho, puesto que aprendí a vender los primeros electrodomésticos que llegaron a la ciudad, como las cocinas de butano y las primera neveras. Eso me permitió que después me ofrecieran un puesto de trabajo en la firma de electrodomésticos GEF, en la que pasé el resto de mi vida laboral.

Cardeñoso, tercero por la izquierda, en una comida con un grupo de amigos. / la opinión

A partir de los años setenta empecé a ser muy conocido en la ciudad como Ciano el de los electrodomésticos, ya que mucha gente me pedía información sobre la compra de cualquier aparato eléctrico para el hogar. Recuerdo que cuando llegaron los televisores en color su compra suponía un auténtico lujo, ya que los más baratos costaban 100.000 pesetas de aquellos años y que llegamos a vender un Telefunken y un Philips K-9 que valían lo mismo que un piso.
Con el tiempo me casé con una coruñesa llamada Chelo, con quien tengo dos hijos, Elena y Miguel, quienes ya me dieron dos nietas, Alba y Noa. Ya casado, los domingos íbamos con nuestros amigos a playas como Gandarío y Baldaio, donde nos pasábamos el día con nuestros hijos, mientras que en invierno salíamos por las cafeterías de la calle de los Olmos y hacíamos muchas excursiones a Portugal, a donde se tardaba una eternidad en llegar por lo mal que estaban las carreteras.
Hoy en día tengo que dar todo mi agradecimiento a esta ciudad por lo bien que me acogió y porque en ella pude desarrollar mi vida tras haber salido de un pequeño pueblo, ya que me encontré con gentes encantadoras que tenían siempre las puertas abiertas.

  • Introducido en : General
  • Autor :laciudadquevivi

2 Comentarios en “Ciano el de los electrodomésticos”

. Antonio Aguiar González - 18 Enero 2010

Querido Ciano:
Los que hemos tenido la suerte de conocerte, solo podemos decir de tí que siempre confiamos en tu consejo profesional, y eras tú más garantía que la que traian los electrodomésticos que nos vendias.
Luego ,como amigo,- pues nos ganaste hasta ese extremo- fuiste el hombre leal que todos queremos tener a nuestro lado.
Ciano, que Dios te bendiga y nos sigas dando lecciones de coruñesismo, porque tu sí que eres un CTV (coruñes de toda la vida).
Abrazos.
Antonio Aguiar González.

1. Diego Fernandez Villar - 26 Enero 2010

Querido amigo Ciano, por ti se invento lo de que en La coruña nadie es forastero y tu muchisimo menos ya que eres uno mas de nosotros. Has luchado mucho y has sabido dignificar tu profesion con tu trabajo seriedad y simpatia.Ahora te mereces el bien ganado descanso para que tus amigos sigamos disfrutando con tu amistad. un fuerte abrazo
Diego Fernandez Villar

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