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La niña del bodegón de la calle Vizcaya
24 Enero 2010

Nací en Lalín, pero cuando sólo tenía 15 meses mi familia se vino a vivir a esta ciudad, por lo que puedo decir que me considero una coruñesa más. Mi padre, Ramón, era herrero y mi madre, Otilia, cocinera, y me contaron que se decidieron a dar el paso de abandonar su pueblo para tratar de abrirse camino en la ciudad, ya que parecía que aquí había un porvenir mejor.
A mi padre le habían ofrecido trabajar en la fundición Wonenburger, en Cuatro Caminos, pero finalmente decidió coger un bodegón con vivienda en la calle Vizcaya que se llamaba Bar Escalera porque había que bajar dos escalones para entrar, aunque con el tiempo sería conocido en todo el barrio como Bar Ramón.

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Cuando mis padres llegaron a esta zona no les costó mucho ganarse la confianza de la gente, ya que acogió muy bien a mi familia, de lo que nos sentimos muy agradecidos hoy en día. Mi primer colegio, del que tengo un gran recuerdo, fue El Despertador, en el que estuve dos años. Cuando llegábamos por las mañanas nos daban en la puerta un botellín de leche, mientras que en la panadería Porfirio nos entregaban una barrita de pan.
Mis amigas de la infancia, tanto del colegio como de la calle, son Alicia, Chus, Eva, Milagros, Meri, Carmen María, Mariquiña y Mari Luz, con quienes sigo teniendo una gran amistad, ya que lo pasé muy bien con ellas. Debido a los cambios de colegios que hice durante mi vida escolar, conocí a otras amigas que no eran de mi calle, como Marisol, Míriam y Susana. Los otros centros en los que estudié fueron las Josefinas y el Liceo La Paz, hasta que terminé mis estudios de Administración en la academia Technical School.
La calle Antonio Viñes, paralela a la de Vizcaya, era donde jugábamos todos los días, ya que no tenía tráfico y estaba junto a la antigua fábrica de cerillas. Nuestros juegos eran la goma, el brilé y la mariola, a la que se apuntaban todos los chavales de la calle, como Andrés, Alfonso, Rober, Manolito y Juan, quienes siempre estaban atentos a lo que hacíamos para jugar con nosotras, lo que nos encantaba.
Los inviernos de aquellos años parecían más fríos y aburridos que los de ahora, quizás porque no había los adelantos y juegos de estos días, ya que las niñas sólo íbamos a la parroquia de San Pedro de Mezonzo para participar en sus actividades, como baile, manualidades y coro. Algunas veces nos ponían una película, pero siempre eran religiosas y un poco aburridas.
En verano todas las amigas nos íbamos acompañadas de nuestras madres a las playas de Riazor y Lazareto, a donde llevábamos bocadillos y empanadas para pasar todo el día. Lo malo de aquellos días era que nos cogiera el sol, ya que el único remedio que había para las quemaduras era aplicar leche, clara de huevo y vinagre.
Hasta los quince años no empecé a salir con mis amigas para ir al cine y a la calle Real, ya que hasta entonces tenía que hacerlo acompañada de mis padres. Fue en ese momento cuando empezamos a acudir a cines como el Coruña, Avenida y Equitativa, donde en las funciones de infantil y para mocitos había un gran ambiente.
ciudad2v.jpgA nosotras lo que nos interesaba eran los chicos y cuando bajábamos a la calle Real no parábamos de dar vueltas para ver a los que nos gustaban y tratar de que nos acompañaran hasta cerca de nuestras casas. Teníamos que tener mucho cuidado con las habladurías y que no nos vieran los vecinos, porque en aquel tiempo parecía que estábamos cometiendo un pecado.
También solíamos acudir a la sesión infantil del baile del Gran Casino, también llamado La Granja y situado en la plaza de San Agustín, donde organizamos numerosos guateques para recaudar fondos con los que hacer las excursiones del colegio.
Cuando ya había terminado mis estudios, tuve la desgracia de que falleciera mi padre, por lo que me puse a ayudar a mi madre en el bar, donde desarrollaría mi vida laboral, que hoy en día continúa.
El trabajo me dejó tiempo para seguir saliendo con mis amigas de siempre, con las que conservo la relación, ya que nos solemos reunir con frecuencia y vienen a visitarme al bar siempre que pueden para recordar los viejos tiempos. En la actualidad lo que más me gusta es viajar por cualquier parte del mundo con un grupo de amigas.
Aunque añoro mucho los años de mi infancia y juventud, me gusta conocer a las nuevas generaciones de mis amigas y clientes para hablar sobre los cambios que se han producido entre aquellos tiempos y los actuales.

  • Introducido en : General
  • Autor :laciudadquevivi

9 Comentarios en “La niña del bodegón de la calle Vizcaya”

. marisol perez - 26 Enero 2010

Me encanto tu relato de recuerdos y vivencias y sobre todo la foto de grupo con la Srta Amparo, me gustaria saber de que fecha es la foto. Yo fui durante siete años al Colegio “El Despertador”naci en la calle de Asturias y a los siete años me fui a vivir a la calle de la Paz y durante mucho tiempo senti en el portal el sonido de la campanilla para recordarnos que estaba a punto de empezar los Catequesis y a continuacion la Misa que se celebraba todos los Domingos en dicho Colegio . Saludos

1. maria luz figueroa fernández - 26 Enero 2010

calculo que sera del año1967, mi señorita era Carmiña. no se situ estas en esta foto, pero sabras que juntaron dos clases para la foto. me alegro haberte recordado todo aquello, que para nosotras es imborrable.Un saludo.

2. C y C - 26 Enero 2010

Que ilusión ver la foto de Salou ¿era alli verdad?, somos dos de las personas que aparecen en la foto, nos ha hecho muchísima ilusión ver que formamos parte de tus recuerdos. Como “sabemos donde trabajas”, en breve nos pondremos en contacto contigo e intentaremos ponernos al día, Hasta pronto.

3. Pucho Barbeito - 28 Enero 2010

Bonito relato Mary Luz, y ahí queda para el recuerdo.
Te puedo decir que, tanto el Vizcaya, Alpe y Bar Ramón, han sido parte importante en la histora de la calle Vizcaya donde también he pasado mi infancia.
Un saludo

4. marisol perez - 29 Enero 2010

Sabia por detalles que soy mayor que tu, mencionas el botellin de leche y yo recuerdo mi brillante baso de aluminio que se llenaba una vez preparada la leche en polvo. Aun que hay diferencia de edad no asi en algunas costumbres como estar antes de las 9 en casa,a los 15 anos salir al centro y al baile de mocitos.Pilar mi costurera tenia amistad con tu familia.Voy con frecuencia por esa zona, ya nos veremos Un saludo

5. Mariel Platas López - 31 Enero 2010

yo también estudié en el Despertador, 1º, 2ºy 3º, entre los años 74 y 77. La profesora de la foto es Carmiña. Amparito era la que daba 4º y 5º, pero no está en la foto. Recuerdo perfectamente la panadería Porfirio y los palitos de pan. Pero en mi época ya no nos daban leche. Lo que sí, el mandilón blanco era el mismo. Tengo muy buenos recuerdos de aquella profesora.

6. Fernando Barbeito Brañas - 31 Enero 2010

Hola Mariluz!!! Es siempre agradable leer historias de personas afines a uno y más aún cuando son vecinos de tu propio barrio.
Creo que todos recordamos a tu Padre, sobre todo los de mi edad, porque cuando él se instaló en la calle Vizcaya, fué en la época que empezabamos la pandilla a tomar los vinitos… tú, todavia andabas a gatas. El recorrido habitual era Amoriños, Alpe, Ramón y Vizcaya.
Decirte que hoy en dia nos sale de la boca el … ¡Vamos a Mariluz!… supongo será porque te lo has ganado con el tiempo.
Un beso para ti y otro para la Sra. Otilia.

7. Celia Mosquera Novo - 21 Mayo 2010

Hola Mari Luz, me alegré de verte aunque sea en el periódico, un relato muy bonito. muchos besiños

8. eva - 26 Marzo 2012

Mi madre fue a este colegio en el año 60 aprox. y ahora necesitamos unos papeles de escolaridad que no localizamos, alguien sabria decirme en que año cerró o si estaba anexionado con otro colegio mayor?
Mil gracias y un saludo

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