El chico de Panaderas que acabó en Ginebra
7 Febrero 2012
Nací y me crié en la calle Panaderas, donde vivían mis padres, Manuel, conocido en la ciudad por haber sido inspector de policía, y Manola, así como mi hermano Manolo, que jugó y trabajó en el Deportivo.
Empecé mis estudios en la escuela Saldaña, ubicada en el número 16 de Panaderas, donde permanecí hasta los diez años, tras lo que pasé a la Escuela de Comercio, donde por haber suspendido todas las asignaturas el primer año, mis padres me mandaron a trabajar a la carnicería de mi abuela, Estrella Silvosa, que estaba situada en el mercado de San Agustín.
Mi pandilla de siempre fueron Rodrigo López Amado, Rafael Garea, José Manuel Temprano, conocido por Banano, Manolo Sillero y José Lodeiro, conocido como Peche y para mí el mejor jugador de la ciudad tras Luis Suárez, quien también jugó en el Deportivo y que de chaval era compañero mío en el Batallador, por lo que ganábamos todos los partidos y quedamos campeones de Galicia y cuartofinalistas del Campeonato de España celebrado en Santander. De aquel equipo salieron cinco coruñeses internacionales: Peche, Pani Acuña, Carlos Botas, Bertucci y Rodrigo, aunque este último acabó jugando al fútbol en Venezuela.
Mi afición por el fútbol acabó cuando durante un partido me dieron una patada en un riñón, ya que me avisaron de que si recibía un golpe similar podría perderlo, lo que decidió a dejar el deporte. A los 21 años hice la mili como voluntario en el desaparecido cuartel de Artillería de la calle del Hospital y al terminarla me fui a trabajar al extranjero, quizás más por ganas de aventura y por amor propio que por necesidad, ya que un amigo llamado Pepe Cambón me animó a que fuera con él a buscar empleo en Suiza.
En realidad, a mí habría gustado más ir a Venezuela, donde tenía amigos de juventud que se habían marchado allí con sus familias, pero como tenía miedo a viajar por mar, acabé en Ginebra, donde comencé a trabajar en un matadero y sala de despiece de carne que distribuía sus productos por toda Suiza. La empresa estaba dirigida por François Vecchio, quien con diecinueve años acompañó a Edmund Hillary en su escalada del Everest.
Tras cuatro años de trabajo en ese matadero, logré un empleo como recepcionista en el hotel Till, que estaba en pleno centro de Ginebra y era frecuentado por diplomáticos. Al lado había un restaurante español llamado Don Quijote en el que cuando fui un día con unos amigos me encontré al Che Guevara, quien estaba vestido con uniforme de campaña y que entró allí acompañado por guardaespaldas y policías, lo que causó una impresión que hizo que todo el mundo se quedara callado. Más tarde me enteré de que había viajado hasta allí para participar en una sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo a la que también acudió Manuel Fraga Iribarne.
Un día llegó al hotel Pucho Boedo, quien se encontraba actuando con Los Tamara en el club Grillon y con quien nos fuimos invitados al cabaret La Tour, donde lo pasamos fenomenal. Otro día nos fuimos con unos amigos al Gran Casino, donde vimos perder en la ruleta de una sola tacada 2 millones de francos a Sacha Distel, el novio de Brigitte Bardot en aquella época. Durante mi estancia en Ginebra me casé con una gallega a la que conocí en La Coruña, Noly Abelaira, con quien tengo dos hijos, Paulino y Jaime.
Después de seis años de trabajo en Suiza, mi padre me llamó para que fuera a trabajar a Santiago de Compostela como director del hotel Peregrino, que inauguré a los pocos días de mi regreso a España con la presencia del entonces ministro de Turismo, Manuel Fraga. Recuerdo que los primeros clientes fueron los jugadores de la selección española de fútbol, lo que conseguí gracias a la amistad que tenía con Luis Suárez, que formaba parte del equipo que iba a jugar el Mundial de Inglaterra y que en aquella época era jugador del Inter de Milán.
Tras tres años en el hotel, pasé a una empresa ganadera del Banco del Noroeste llamada Propecsa, que estaba situada en un monte de Mesón do Vento en el que no había más que tojos y mucho frío. Años después trabajé en la central lechera de Alcalá, donde me jubilé en 1984.
En la actualidad mis aficiones son viajar y pasear para tratar de mantenerme en forma a pesar de haber sufrido cinco infartos, el último de ellos el año pasado, así como reunirme con mis amigos para jugar al dominó y participar en tertulias de fútbol con aficionados del Deportivo.
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- Autor :laciudadquevivi
Una grata sorpresa leer tus memorias de juventud en nuestra querida ciudad.No las había leído hasta que Manolo Cillero me comentó hoy Domingo la salida de la entrevista Emocionante revivir aquellos días. Te faltó uno en la lista de los 7 que siempre salíamos juntos RAMIRO VILLAR, había alguno más pero los 7 eramos inseparables.Hoy todos tenemos más de 70 años pero el mismo entusiasmo, solo nos falta a la lista, nuestro querido Peche.
Saludos a todos los que vivieron aquellos años que tu narras con tanta emoción
Rodrigo López-Amado Barreiro
Hola, soy Vanessa Lodeiro, hija de “Peche”, me ha alegrado mucho encontrar estas memorias y saber que recordáis con cariño a mi querido padre, al que tanto echo de menos cada día…
Un besiño a todos,
Vanessa Lodeiro