LAS ERINIAS

Un padre

Escrito por Sonia Seijas on Viernes, 19 of Marzo , 2010 at 19:13

En un día como hoy, no creo que pueda expresar más palabras de recuerdo a mi padre, de lo que hice el año pasado, así que supongo que él sabrá por fin todo lo que debería haberle dicho en todos los Días del Padre que pasaron hasta que me faltó. Está claro que no sé lo que es ser madre, a todo lo más que llego es a ver el gran trabajo que hacen todos los días mis primas por ser unas madres todoterreno; y por extensión, no me imagino el enorme trabajo que debe ser el ser padre y todo lo que ello conlleva. Un padre que, al fin y al cabo, no siente como crece ese pequeño ser en su interior, sino que tiene el trabajo de cuidar tanto de la madre como del hijo que va dentro y que vive cada momento un poco “de prestado” a través de lo que pasa su pareja. Un padre es un espectador que querría ser partícipe en momentos como la toma del pecho o el parto y que, sin embargo, sufre desde la primera contracción, con un tipo de sufrimiento diferente, pero sufrimiento al fin y al cabo. Para verlo, tan solo hay que pasearse un ratito por la sala de espera de partos del Materno Infantil de cualquier ciudad. Un padre es aquel que parece un elefante en una cacharrería cuando intenta cambiar por primera vez el pañal de su bebé y que, a pesar de todo, es capaz de ver el lado gracioso del asunto. Es  el que despierta tu lado tierno cuando llega de trabajar y se tira en la cama a hacerle monerías al peque, supongo que es un sentimiento muy bonito el pálpito que debe darte en ese momento.

Un padre es aquel que es capaz de atemorizarte con una mirada, aunque él lo esté pasando peor que tú. Aquel que te castiga y se muestra inflexible, aunque luego no sea capaz de pegar ojo por la noche y aquel que es capaz de decirte que no debes hacer algo, aunque esté seguro de que vas a hacerlo. Un padre es aquel que conoce casi todos los errores que vas a cometer y aún así permite que los cometas, para que aprendas las cosas de una forma que él nunca podría enseñarte. Es aquel que templa los nervios de las madres, siempre preocupadas hasta por los mínimos detalles. Es aquel que se hace el duro pero que disfruta como enano con cada beso, cada abrazo, cada detalle… porque padre no hay más que uno. ¡Disfrutad de vuestro día!

bebepapi2.JPG

Comentarios (1)

Categoria: Nocturnia

Las Erinias, sexo y rock&roll

Escrito por Sonia Seijas on Miércoles, 3 of Febrero , 2010 at 11:32

Uno de los obsequios por haberme presentado al concurso de relatos de nuestros amigos Chusticieros, era un poema del siempre incombustible Lucideces. Creo que se lo pensó dos veces antes de enviármelo porque, como dijo él, le salió un poco sangriento y sexual y creo que le preocupaba que no me gustase. Nada más lejos de la realidad, al fin y al cabo Las Erinias son almas viscerales y todo lo que eso conlleva. El poema le ha quedado estupendo, a mi modo de ver y muy acertado además, así que aquí os lo dejo, para que lo disfrutéis igual que yo. Si sois sensibles, mejor leed el quiz de mañana en lugar de este post, jeje :D

Y una vez más, gracias, amigo, por este regalito, de verdad que me ha encantado!

 Las Erinias

I.

Me estaban esperando a la salida,
eran tres y vestían todo de negro,
eran tres y eran bellas,
eran tres y a la vez las tres me sonrieron.

Hubiera podido ponerlas a prueba
y que me hubieran seguido
por la comarcal hasta Delfos,
o quizá mejor hasta Vallecas
e intentar convencer a Nidy Kilo
para que me volviera a salvar la vida.

Sin embargo directamente
les lancé las llaves de mi coche,
para que me llevarán allí
donde quisieran poner fin
a mi mejor noche.

Dos de ellas se metieron
en el asiento trasero conmigo,
pero la que conducía no abrió
la boca en todo el camino.

Una de ellas quiso romper el hielo,
bajo la cremallera del pantalón
e inclinó su cabeza entre mis piernas,

Lo hacía tan bien
que cuando quise acariciar su pelo,
sentí los dientes de una serpiente
y extendiéndose en mí
ya todo su veneno.

La otra mientras tanto
me besaba el cuello,
y me decía al oído
que me iban a hacer…
todo lo que Atenea
no les permitió hacer
aquella vez a Orestes.

La intermitencia de los baches
y sus palabras me excitaron tanto,
que no tuve más remedio
que besarla en los labios,
y a cambio ella me partió dulcemente
las piernas de un sólo latigazo.

Cuando hubo terminado
me sujetó la barbilla
y me abrió en canal mi cuello,
pero confieso
me gustó mucho
que me enseñase
cómo se lo tragaba,
mientras mi sangre empezaba
a manchar los asientos.

La que conducía seguía sin hablar
pero nos mirábamos a través del espejo,
y mis ojos empezaron a ser pronto
dos llamas en la oscuridad ardiendo.

El motor se detuvo en medio
de unos solitarios árboles,
y entonces pidió a sus dos hermanas
que salieran del coche…
y por fin se sentó encima de mí
-cara a cara- para violarme.

Sus movimientos me incitaron
a tocarle los pechos,
y luego me cortó venas
y me pidió que por favor
le tiñese de rojo sus cabellos.

Cuando quise abrazarla
liberó el corazón de mi pecho,
y tuve la suerte
de que mis últimos latidos
fueran seducidos por su lengua
y todo su misterio.

Por último sacó un revolver
de sus botas altas
y besó mi frente ,
yo abrí la boca
para sentir el cañón en la garganta.

Un disparo y todo se acaba,
flashes de sangre recogerán
las mejores instantáneas
del último crimen
de la madrugada.

Un disparo y todo se acaba,
y siento en el alma
no haber podido
saciar del todo…
vuestra sed de venganza.

II. Trece meses antes

Que mis manos estén manchadas
de sangre no es nada nuevo,
porque mis manos hacen
que las armas sientan la libertad
como en ningunas otras,
porque mis manos hacen
que las armas relinchen
como caballos desbocados
y que maten con toda su furia,
y todo porque las engañé una noche
y ahora se creen
que soy su dios y su dueño,
y todo porque reclamo
que se haga justicia
desde hace tiempo,
y todo porque lo único
que me excita ya en esta vida,
es la idea de que antes o después
vendrán las Erinias
y por supuesto… su venganza.

Comemtarios (2)

Categoria: Nocturnia, General

La masa primigenia

Escrito por Sonia Seijas on Sábado, 9 of Enero , 2010 at 21:49

La masa humana es un animal primitivo, un cúmulo de carne no pensante que cede y se posterga a los instintos más ocultos de la raza y que se compone de millones de mentes frustradas y diminutas que hallan en ella su afirmación personal, aquello que no pueden alcanzar por sí mismas.

La masa nos engulle, nos rebaja. Saca de nuestro interior ese animall irracional del que seguimos huyendo desde que nacemos; esa esencia oculta que queda en nosotros de la oscuridad de la que procedemos y que ocultamos tras una máscara de cortesía casi todo el tiempo, aquello que sólo se saca cuando nuestros propios gritos, nuestros propios actos quedan enmascarados tras el tumulto. Un insulto suena más legítimo si va en medio de una muchedumbre gritando, una pedrada parece más sensata si cae entre una lluvia de piedras lanzadas por otros, total la nuestra “sólo es una más”. Porque la masa humana nos ampara, porque la culpa siempre es del momento, de los otros que nos empujan, de la oscuridad que nos arrastra… siempre fuera de nosotros mismos.

El calor que desprende laa masa al moverse parece que enciende nuestro yo más salvaje. Dentro de ese animal sentimos que la vida no es vida, sino un instante de no-lucidez que permite que cualquier acto brutal ocurra, inexplicable y lamentablemente. Porque la voluntad del hombre es débil y la masa aprovecha esa circunstancia para crecer y abarcar más almas. Por que un hombre sólo no arrolla, pero la masa sí; la masa aplasta, destruye, quema y saquea, tan sólo deja a su paso desolación y pérdida. porque no atiende a más razón que la suya propia y ésta, al igual que su ama, es una razón primitiva: el miedo. A lo que no conoce, a lo que no comprende, a lo que no controla o lo que no consiente.

Así, la masa te engulle y te cede su caparazón de infamias para que el animal campe a sus anchan y se sienta con el poder de hacer todo lo que desea sin atenerse a las consecuencias, porque nadie conoce a la masa, nadie la castiga, no tiene nombre, ni rostro, ni familia, ni amigos.

Pero después, cuuando todo ha pasado, cuando la masa estalla y se diluye, después, vuelve a quedar tan sólo un hombre, con sus miedos, con sus dudas, con su culpa personalizada y su rostro en el espejo todos los días.

Comemtarios (8)

Categoria: La patria de Morfeo, Nocturnia

El poder de los sueños

Escrito por Sonia Seijas on Sábado, 14 of Noviembre , 2009 at 10:35

“Soñar es gratuíto”… y tanto que lo es, si no fuese así, creo que habría intentado darme de baja hace mucho tiempo cuando me persiguen los malos sueños o no logro conciliarlo por la noche. Pero lo es, es libre y gratuíto y supongo que por eso es incontrolable. Si embargo, los sueños tienen un poder extraño, porque muchas veces no solo soñamos mientras dormimos, también soñamos despiertos, haciendo castillos en el aire sobre lo que pudo ser, lo que puede ser ahora mismo o lo que podría ser en el futuro. Es un mundo extraño en el que muchas veces nos sentimos víctimas de nuestros propios temores y otras veces somos aquello que siempre anhelamos en el fondo de nuestro corazón. Así que supongo que el mundo, también se mueve por los sueños de la gente, al fin y al cabo, son los que nos motivan a seguir peleando y sacar la cabeza cuando parece que no hay por dónde. Ese es el gran poder que tienen, que aunque muchas veces te hacen despertar asustado en el medio de la noche, otras veces hacen que quieras seguir corriendo a pesar de estar exhausto.

Y esto me hace recordar una viñeta de Sandman, de Neil Gaiman, que contiene una frase que siempre me ha dejado pensando. La escena ocurre cuando Lucifer decide abandonar el mandato del infierno, que al fin y al cabo fue impuesto por Dios y ya sabemos que Luzbel siempre ha sido un rebelde. Entrega las llaves del infierno a Morfeo, el señor del Sueño y éste más tarde las entrega a dos ángeles que envía Dios para que gobiernen el infierno. En un momento dado Lucifer y Morfeo tienen una conversación y este es el extracto al que me refiero, que siempre me ha traído a la mente el título de la obra de Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” (que por cierto, os recomiendo):

“- Mira a tu alrededor, Morpheus. El millón de señores del infierno te rodean. ¿Por qué deberíamos dejarte marchar? Con o sin yelmo, no tienes poder aquí… ¿qué poder tiene el sueño en el infierno?”
- ¿Que no tengo poder? Quizás digas la verdad… Pero… ¿Que el Sueño no tiene poder aquí? Dime Lucifer… Preguntaos, todos… ¿Qué poder tendría el Infierno si los aquí encerrados no soñasen con el cielo?

Esto está mal. No podemos, no debemos. El infierno es para el Mal, para quienes ofenden Su amor. El infierno es para… Me rebelaré, como Lucifer. Protestaré. Esto está mal… Pero… ¿cómo puedo rebelarme? ¿Adónde iría si lo hiciera?”

sandman_lucifer.jpg

Comemtarios (4)

Categoria: Nocturnia

Palabras que matan …

Escrito por Sonia Seijas on Sábado, 7 of Noviembre , 2009 at 3:56

Hay veces que las guerras comienzan por un agravio, un breve gesto que es interpretado como una afrenta imperdonable y que reclama ríos de sangre para lavar el honor que se cree perdido. Otras veces, empiezan por amor o por despecho, como es el caso de la famosa Helena por la que todos los troyanos lucharon hasta la última gota de sangre. En todos estos casos la guerra empezó de maneras mucho más nobles de lo que ocurre hoy en día, guerra por papel al que llaman dinero, por petróleo al que llaman oro negro o por un trozo de planeta que parece mejor situado estratégicamente que otros.

Hay veces que la guerra estalla entre ejércitos de proporciones indescriptibles, otras veces son solo refriegas entre apenas unos cientos de hombres, entre los que la crudeza puede ser tan grande o más que en el primer caso. Algunas guerras ni siquiera son entre hombres, sino entre hombres y bacterias, entre hombres y gas, entre hombres y proyectiles o entre hombres y animales incluso.

wallacesincity.jpgPero las peores guerras son aquellas que nacen de la rabia del corazón, aquellas que nacen de palabras que dañan aquello por lo que has luchado toda tu vida. Aquellas que se libran por justicia, cuando te hieren donde has intentado crear tu obra maestra, donde has puesto tus ilusiones y tus espectativas.

Cuando, alguien usa palabras que matan contra su alter ego y te usa como escudo humano. Cuando te arrastran, te cuelgan etiquetas falsas, juegan con aquello en lo que crees por encima de todo. Primero, te hundes y sientes que no vas a poder, pero luego, cuando tienes un alma de metal, descubres que el metal con metal se paga. Que el que intenta matar con palabras debería temer una muerte en el mismo sentido, ya se sabe, el que a hierro mata, a hierro muere.

Y, como todas las batallas, todo depende de lo que estés dispuesto a perder, al fin y al cabo en estas cosas nadie gana nunca.

Pero si quieren guerra, tendrán guerra.

Comemtarios (5)

Categoria: Palabras más o menos, Nocturnia, General

La sal

Escrito por Sonia Seijas on Viernes, 30 of Octubre , 2009 at 2:53

sal.jpg

Comemtarios (8)

Categoria: Mis gafas de ver el mundo, Nocturnia

Abrázame

Escrito por Sonia Seijas on Miércoles, 14 of Octubre , 2009 at 3:53

Abrázame hasta que me duerma,
hasta que llegue el miedo,
hasta que esta muñeca rota
sienta que el calor de tu cuerpo
derrite los portales del sueño.
Abrázame hasta que pase,
hasta que no sienta
hasta que mi cuerpo
frágil y perecedero
no piense en cicatrices
ni en sombríos recuerdos.
Abrázame hasta que mis ojos,
no vean la oscuridad y
mi aliento tome prestado
el ritmo de tu respiración
tan llena de vida…
Abrázame.
No me sueltes,
que tu mano
es la última red
antes del abismo.


Comemtarios (7)

Categoria: La patria de Morfeo, Nocturnia

El arte de morir

Escrito por Sonia Seijas on Martes, 1 of Septiembre , 2009 at 18:55

Puede parecer un gusto un poco macabro, pero aún así, tengo que reconocer que me encantan los cementerios antiguos. Me parecen magníficas obras de arte algunas que se pueden ver en cementerios alrededor de todo el mundo. En realidad, en los tiempos que corren parece que se quiere esconder un poco ese tránsito, como si con no verlo pudiese desaparecer de nuestro pensamiento y aislarlo de nuestros miedos, pero mucho tiempo atrás, el rendir culto a la última morada de un ser humano era un arte, casi tanto como el que se podía ver en las iglesias y templos. Recuerdo esto, porque en el camino de vuelta de Asturias, por fin pude apuntar el nombre del pueblo donde había visto el cementerio que me había gustado tanto. Vilapedre se llama. Así, en un próximo viaje donde haya un poco más de tiempo, podré parar y hacer algunas fotos de las preciosas estatuas que tiene. Aquí, en Galicia, casi todos los cementerios estás hechos en forma de nichos y aún así, algunos tiene unas preciosas construcciones góticas que los hacen maravillosos, pero echo un poco de menos esos cementerios donde preciosas figuras de ángeles guardan las tumbas en tierra de los antepasados. Donde el pasear por el cementerio te reconforta con la belleza de algunas tumbas. El recordar no tiene por qué ser triste, simplemente el poder hacerlo, el poder evocar la imagen, el olor, la voz, de una persona a la que has perdido y echas realmente de menos tiene que ser un regalo, porque realmente el único castigo al que nos somete la muerte no es ella en sí misma, sino el olvido que puede provocar. Quizás por eso echo un poco de menos esos cementerios en los que puedes pasear mientras recreas todo eso en tu mente, en lugar de las celdas de almacenamiento que se ven normalmente. A mí me gusta el arte y el funerario lo es tanto como el que más.

angel.JPGangel3.JPGbesomacabro.JPGcementeriot.jpg

Ya que estos días hablo tanto de ella, aquí sí que se apacigua la soledad, si escuchas bien, hasta el viento trae palabras de recuerdos y susurros de imágenes que parecían olvidadas. Me siento nostálgica en ellos. Me siento rodeada de morriña, pero a la vez, de historias que quiero vivas en mi memoria hasta que mis cenizas empiezen a pasear por el interior de un reloj de arena.

Comemtarios (15)

Categoria: Nocturnia

Soledades…

Escrito por Sonia Seijas on Lunes, 31 of Agosto , 2009 at 14:12

¿Alguna vez os habéis sentido completamente solos en medio de un montón de gente conocida? Con el tiempo he llegado a pensar que es algo inherente al ser humano, la soledad nos acompaña todo el tiempo, aunque pretendemos siempre acallar su lamento con las voces y las risas de los que nos rodean. Reconozco que muchas veces la necesito, la busco con ahínco, me reconforta, me ayuda a apaciguar mi corazón y mirar dentro de mi misma para ver si todo sigue en su sitio. Pero otras veces resulta tan desesperante el sentirla, el notar cómo te envuelve y te aprisiona le pecho. Ese es el tipo de soledad que no me gusta, la que me hace sentir que hay alguien en otra dimensión, una especie de “otro yo” que está absorviendo todo lo que tiene que ofrecer lo que me rodea y me hace querer salir corriendo en determinadas situaciones.

sol.jpg

No soporto esos momentos, no soporto querer abandonar cuando sé que necesito ser fuerte, no soporto sentirme en otro sitio cuando sé que tengo que arropar a los que tengo a mi alrededor, no soporto sentirme débil y a la merced de un sentimiento que sé que puedo canalizar y que nunca me ha hecho daño, pero que a veces me hace sentir tan pequeña que creo que esta vez sí va a poder conmigo. Hace tiempo tenía una amiga que me dijo que el único sentimiento que odiaba y con el que no podía era con este mismo, me decía que ella no sabía estar sola y yo siempre pensaba que no era una cuestión de saber sino de estar a gusto con uno mismo, de que nuestra propia compañía no nos molestase y pudiésemos aprovechar eso para reconocernos en nuestro interior y seguir adelante con más fuerza. Y eso es siempre verdad en mí, excepto cuando tengo que estar en algún sitio donde realmente no quiero estar. Es en esos momentos cuando entiendo el por qué hay gente que busca la compañía de los demás como una necesidad, sólo para escapar un momento. Yo prefiero mil veces sentirlo, que duela, porque así tiene que ser. Porque a veces no podemos apoyarnos en nadie y tiene que salirnos de dentro. Porque a veces hagamos lo que hagamos nos alcanza y debemos dejar que nos atraviese. Porque nacemos solos y morimos solos. Porque nadie puede saber qué se nos cuece por dentro todo el tiempo. Y porque, al fin y al cabo, la soledad no es más que la esencia misma de nuestra corta existencia, todo lo demás es lo que hacemos para para no pensar en ella.

Comemtarios (18)

Categoria: Nocturnia

Anochece…

Escrito por Sonia Seijas on Viernes, 3 of Julio , 2009 at 13:21

oscuridad2-copia.jpg

Comemtarios (7)

Categoria: Mis gafas de ver el mundo, Nocturnia

Autor

"Estamos hechos de la materia
de la que están hechos los sueños,
y nuestra corta vida se cierra con un sueño"

William Shakespeare